El Anticuario es la primera novela de Gustavo Faverón, que quizá sea conocido en España sobre todo por el libro que escribió a cuatro manos con Edmundo Paz Soldán sobre Roberto Bolaño.
No es un libro que vaya a recomendar -me refiero a El anticuario- porque no sólo no lo he leído sino que, además, no cabe establecer ninguna duda razonable acerca de si lo he leído o no, y es ahí donde está el límite de mi hipocresía. Sin embargo, el autor, Gustavo Faverón, es autor también de un blog, Puente Aereo, que sigo desde hace tiempo y que, es de los pocos blogs que leo -quizás el único- no tanto por las cosas que pueda aprender en él -no es un blog de novedades ni periodístico, aunque sí trata bastante la actualidad- sino porque permite tener algunas de esas conversaciones amables que son características de algunos libros.
Este rasgo, la posibilidad de generar un diálogo amable, no es necesariamente sinónimo de calidad. Tampoco la amabilidad es sinónimo de calma o bonhomía. Yo creo que en este blog de Faveron hay más calidad que bonhomía, porque he visto al caballero meterse de cabeza en más de un fregado -es justo y necesario- e incluso mantuvo algunas entradas dedicadas únicamente a recopilar las burradas más extravagantes que se encontraba en forma de párrafos, una costumbre que personalmente echo en falta.
Sospecho en el Sr. Faveron ciertas afinidades literarias. Otras -Bolaño, Piglia, Borges- las tengo por ciertas. Sospecho también ciertas discrepancias, la sal de la vida.
El video, qué le voy a decir, tampoco es que aporte gran cosa. Lo dejo aquí sólo como testimonio de simpatía.
Adjunto la barra de videos que aparece en Youtube al reproducirlo por aquello de comprobar, una vez más, que los caminos de internet son inexcrutables.

No es un libro que vaya a recomendar -me refiero a El anticuario- porque no sólo no lo he leído sino que, además, no cabe establecer ninguna duda razonable acerca de si lo he leído o no, y es ahí donde está el límite de mi hipocresía. Sin embargo, el autor, Gustavo Faverón, es autor también de un blog, Puente Aereo, que sigo desde hace tiempo y que, es de los pocos blogs que leo -quizás el único- no tanto por las cosas que pueda aprender en él -no es un blog de novedades ni periodístico, aunque sí trata bastante la actualidad- sino porque permite tener algunas de esas conversaciones amables que son características de algunos libros.
Este rasgo, la posibilidad de generar un diálogo amable, no es necesariamente sinónimo de calidad. Tampoco la amabilidad es sinónimo de calma o bonhomía. Yo creo que en este blog de Faveron hay más calidad que bonhomía, porque he visto al caballero meterse de cabeza en más de un fregado -es justo y necesario- e incluso mantuvo algunas entradas dedicadas únicamente a recopilar las burradas más extravagantes que se encontraba en forma de párrafos, una costumbre que personalmente echo en falta.
Sospecho en el Sr. Faveron ciertas afinidades literarias. Otras -Bolaño, Piglia, Borges- las tengo por ciertas. Sospecho también ciertas discrepancias, la sal de la vida.
El video, qué le voy a decir, tampoco es que aporte gran cosa. Lo dejo aquí sólo como testimonio de simpatía.
Adjunto la barra de videos que aparece en Youtube al reproducirlo por aquello de comprobar, una vez más, que los caminos de internet son inexcrutables.

No hay comentarios:
Publicar un comentario