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miércoles, 6 de octubre de 2010

Grandes oportunidades de negocio con el premio nobel.

En la lista de apuestas de Ladbrokes, al parecer uno de los indicadores más válidos a la hora de pronosticar oportunidades de negocio, hay una serie de curiosidades que a usted, silencioso lector, le pueden reportar apetitosos beneficios.

Una de sus mejores opciones, le comunico, es el señor Nestor Amarilla, que a sus treinta años parece no explicarse muy bien ni él mismo qué hace ahí ni cómo le ha caido esto. Al señor Amarilla no lo conozco de nada, es decir, no lo he leído jamás, aunque ya me he agenciado un par de artículos que hay en internet por si las moscas. Me jode bastante que con treinta años esté bailando en la sala VIP, pero, vamos, así de irracional es la envidia. Tampoco es que me hayan sacado a mí para meterlo a él precisamente. El señor amarilla se paga 150 a 1, así que, si tiene usted dos euros sueltos, ahí hay ingentes beneficios.

Un poco peor pagados, un poco más arriba en la lista, encontramos varios pistoleros de los viejos. Tipos mal encarados esperando para desvelar que han sido zurdos toda su vida, pero nadie ha llegado a saberlo y los pocos que lo han visto están muertos. Ahí están Barnes y Umberto Eco y Bob Dylan (el más zurdo de todos) y John le Carre, el tipo más guapo del salón. El tipo al que no se esperaba. Todos ellos se recompensan en proporción de 100 a 1

Luego está Paul Auster, que es todavía más guapo que le Carre, pero en un sentido distinto, en el sentido más provechoso genéticamente hablando. Quienes hayan visto a la hija de Paul sabrán de lo que estoy hablando. Paul se paga 75 a 1.

Con 66 a 1 está la lista de los endemoniados: un sorprendente Jonathan Litell, Goytisolo (Luis!), Rushdie.

Españoles hay pocos, la verdad. Hispanos algunos más, pero tampoco demasiados. Han pasado los buenos tiempos del prestigio internacional. Tenemos a Fuentes, como siempre, que se paga 33 a 1 (creo que también como siempre). Tenemos a Gelmán, que debe estar de moda -y me parece muy bien-, y se paga 15 a 1. Para quienes tengan palpitando la vena chauviniste, comunicarles que el representante español más adelantado es Javier Marías, que se paga 40 a 1. Al final nos va mejor hasta en Eurovisión. Este año, por lo menos, ganamos el mundial, pero, a corto plazo, la cosa pinta muy fea para el orgullo patrio.

En el top ten, aparte del buen Gelman, tenemos a dos que venden mucho, y a los que creo que podemos dar por descontados. Porque, claro, si es usted académico sueco y vuelve a casa diciendo que le ha dado el premio a un tal Murakami o a un señor llamado McCarthy, que le han hecho películas y todo, pues a ver con qué cara mira después a la parienta (o el pariente, que nadie se ofenda) o a los niños. A ver cómo va el pariente (o la parienta, que nadie se disguste) al trabajo o los niños al colegio y aguantan el cachondeo de los compañeros y amigos: "¿Y para eso es académico tu padre, para darle el premio a Murakami?" o "Por culpa de la cabrona de tu abuela he perdido 50000 coronas suecas que había apostado a Ngugi wa Thiong'o".

Por cierto, este último es el que probablemente vaya a ganar, por varias razones:

1.-Porque hace la tira y más de años que no le dan el premio a un escritor de raza negra.
3.-Porque hace la tira y más de años que no le dan el premio a un escritor africano.
5.-Porque este año la literatura Africana parece que está muy de moda en Suecia -imagino que porque la literatura Sueca es la que está de moda en el resto del mundo y esto a ellos les tiene que plantear algún tipo de vacío-.
4.-Porque lo dicen en el blog de The literary Saloon , que encuentran un nobel igual que un cerdo encuentra una trufa (es decir, a base de olfato y escarbando después)
10-Porque creo que son ya seis premios consecutivos a europeos y esto se está poniendo un poco cargante, y los americanos que hay, pues mire usted, son demasiado mainstream y ya sabe que luego no hay quien aguante a los parientes y los niños. Claro que también está un coreano que se llama Ko Un, que seguro que escribe de putísima madre, pero también es posible que alguien haya metido el nombre de broma en la lista, y que Ko Un significe algo así como "Tonto el que lo lea" en koreano y si es usted académico sueco, pues, qué quiere que le diga, no es cuestión de arriesgar.

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