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viernes, 22 de octubre de 2010

Hamsun

Juan Rulfo estaba convencido de que la literatura occidental nacía en el norte -pero muy en el norte- y luego iba desdendiendo. Que la literatura era un deshielo, que invadía primero europa y luego américa bajando como un glaciar desde las regiones boreales (lo de regiones boreales es la forma más estupenda que se me ha ocurrido para decir aquello de "todo para arriba").

Rulfo tenía esa idea, y a Borges la cosa no le disgustaba, precisamente, aunque lo más seguro es que Borges pensase sobre todo en la literatura de Sturluson, en las sagas y en las runas, mientras que Rulfo pensaba más en la literatura de Knut Hamsun.

Hamsun es uno de esos escritores que, por no tener, no tiene ni detractores, o si los tiene le van a durar muy poco, porque deben estar ya talluditos. Quizás quede algún detractor boreal allá por Noruega, y ya poco más, aunque es un tipo de detractor que se ha convertido ya en puro anacronismo, igual que si en España alguien mantuviese una actitud resueltamente contraria a Echegaray. Uno no debe ser nunca detractor de ciertos escritores, de aquellos que no pueden defenderse ni tienen quién los defienda. Uno no puede convertirse en detractor de Campoamor, por ejemplo, sin resultar absolutamente ridículo, aunque sí puede convertirse en su reivindicador. No es que abogue por la reivindicación de Campoamor, ni lo contrario, es más bien una propuesta en general a favor de cierta abogacía literaria que siempre tiene el encanto de la arqueología y muy raramente le puede hacer daño a nadie.

Pero estábamos hablando de Hamsun. No sé si Hamsun entra ya en esta categoría de objetos arqueológicos. Probablmente no. Hamsun hoy es un escritor practicamente desconodido, sin embargo, fue uno de los escritores más populares de su tiempo. Era admirado por Kafka y Thomás Mann. Más adelante también por Rulfo y por Paul Auster. Mann, en concreto, dijo de Hamsun que era el mejor escritor del S XX y conste que, para mí, Mann es uno de esos señores de los que se puede decir que es el mejor escritor del S XX. No digo que sea verdad, porque no me atrevo, sólo digo que si alguien declara a Mann el mejor escritor del S XX nadie tiene derecho a escandalizarse demasiado.

El problema de Hamsun no es el de, por seguir con la comparación, Campoamor, por ejemplo. No es que su literatura haya envejecido o que sus libros se hayan vuelto insoportables para el lector actual. Hamsun ganó el premio Nobel en 1920 y hoy no tiene ni una plaza, ni una calle dedicada en Noruega, porque cuando los nazis entraron en su país no se le ocurrió otra cosa que decir que aquello le parecía estupendo, que ya era hora de que unos tíos de verdad, unos machotes como no se veían por allá desde los tiempos de los Normandos, arreglaran el país. Hamsun no era precisamente un arribista, ni un oportunista. No se trata de hacer una defensa suya, ni mucho menos de sus ideas políticas, pero hay que decir que realmente creía que los nazis eran lo que Noruega necesitaba. Siempre queda la duda de saber qué sabía Hamsun sobre muchas de las actividades paralelas de los nazis. En es asunto del nazismo siempre queda la duda de qué sabía la gente, que creía y qué quería creer. La maquinaria propagandística nazi se puede reconocer como una de las obras de distorsión periodística más fabulosa de todos los tiempos.

Cuando le guerra terminó, el gobierno Noruego decidió que, para no tener que enjuiciar públicamente a quien unos años había sido conocido como "el alma de Noruega" más valía fingir que Hamsun, simplemente, estaba gaga perdido. Hamsun pasó el resto de su vida vagando entre sanatorios mentales. Para no dejar de llevar la contraria hasta el final, escribió un último libro en el que narraba sus experiencias como lisiado mental y, ya de paso, dejaba fuera de toda duda que su lucidez era, como mínimo, comparable a cualquier miembro del gobierno noruego, que tampoco debía de ser tanta. Claro que no conozco a nadie del gobierno noruego de entonces, pero a la vista de los gobiernos que tenemos hoy en día, uno siempre tiene la tentación de generalizar. Aunque es verdad que en este sentido vamos a menos de forma perceptible, así que nunca se sabe.

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